07 septiembre 2008

Desmitificando el mito


"Quiero que las masas de la humanidad se emancipen verdaderamente de toda autoridad y de todos los héroes presentes y futuros." (Mijail Bakunin).


La izquierda debería huir de los mitos y de los líderes excepcionales. El pueblo debe comprender que él mismo, por sí solo y de manera organizada, es capaz de alcanzar cuantos objetivos desee sin necesidad de caudillos, vanguardias o héroes.

También es necesario reflexionar respecto al heroismo en sí, entendiendo sobre todo que la mayoría de las veces un héroe no es más que una persona común y corriente, situada en un contexto socio-político muy favorable para su eventual heroismo. Desde ese punto de vista, el héroe no es tal por sí mismo sino por las circunstancias que le rodean, que le presionan para actuar en un determinado sentido.

Es cierto que, a pesar de todo, existen héroes. Gente que es capaz de sacrificar todo por los demás. Son muy pocas personas, pero están ahí. Hay que reconocerlo. Pero ¿se puede ser un héroe en todos los sentidos y facetas del ser humano? ¿Un héroe no tiene debilidades ni defectos? ¿Pueden los defectos de un héroe invalidar el heroismo de éste en cualquier otro sentido?

De la respuesta a tales preguntas surgen nuevas preguntas: ¿es necesario que el pueblo tome ejemplo de los héroes? ¿Deben ser éstos realmente un modelo a seguir? ¿Podemos exigirle al pueblo una postura heroica o por el contrario debemos aceptar que el heroismo es un fenómeno tan raro que resulta excepcional? ¿Es necesario éste para alcanzar los grandes objetivos que nos proponemos o bastan simplemente la estrategia y la organización? ¿Es justo desmoralizar al pueblo acerca de sus capacidades infinitas mitificándole a héroes legendarios sin los cuales presuntamente nada sería posible?

La última película de Steven Soderbergh ("Che, el argentino") trata aunque sea de manera muy indirecta todo este tema al exponer la vida del revolucionario Ernesto Guevara en su primera etapa en Cuba. Nos muestra a un líder valiente y carismático, dotado de grandes dosis de humanismo y de sentido de la justicia, y que no duda en sacrificar su vida en pos de un ideal político. Pero el film también nos enseña cómo confiaba en la pena de muerte, cómo fusilaba sin piedad a quien consideraba que lo merecía, y cómo reconoció incluso en la misma Asamblea de la ONU que los fusilamientos eran absolutamente necesarios para la supervivencia de la revolución cubana. También vemos en todo momento el autoritarismo de Fidel, el Che y el resto de "barbudos", y su lucha armada en un país como Cuba que también se nos muestra continuamente tal y como era por entonces: dictatorial, analfabeto y mísero.

Puede decirse, por tanto, que la objetividad de la película de Soderbergh rompe un mito que hasta ahora ha estado demasiado instalado entre la izquierda, o por lo menos supone un gran esfuerzo en ese sentido. No se trata de derribar el ejemplo que el Che dio al resto del mundo, sino más bien de humanizarlo. El Che tenía virtudes y defectos, y es necesario ver claramente éstos para poder valorar en su justa medida aquellos. Respecto al balance final, el saldo es en mi opinión claramente positivo para el Che, pero es necesario tener siempre presente sus sombras para no olvidar la objetividad necesaria y evitar caer en la mitificación fácil.

Al fin y al cabo sucede lo mismo con respecto a toda la revolución cubana en su conjunto: el saldo claramente favorable a ella no debe impedirnos ver sus numerosos defectos, con el fin de evitar posturas fanáticas o mitificadoras.


12 comentarios:

Montxu dijo...

Decir que el saldo es claramente favorable a la revolución cubana es mucho decir, al menos a dia de hoy.

Los mismos pensamientos y decisiones así como normas de hace 50 años, aleja "lo favorable" por completo de la realidad.


Agur un saludo.

Ricardo Mella dijo...

Hola, Naroki.

Yo no creo que sea mucho decir. La revolución ha traido muchísimo bien a Cuba, y no solo en materias como la sanidad, la educación o la democracia. La revolución dotó a Cuba de una patria y de una dignidad nacional que antes no poseía, y erradicó esa miseria que cada día es mayor en general en los países latinoamericanos actuales.

Sueles dedicar mucha atención a los efectos de los huracanes caribeños. Pues bien, si te fijas constatarás que Cuba no suele tener víctimas mortales cuando acontecen tales desastres, en contraste con países como Haití donde los muertos se cuentan por centenares. Y eso es porque Cuba tiene una Protección Civil extraordinaria, o lo que es lo mismo: un Estado que se preocupa por su población.

Por supuesto todavía permanecen ciertos defectos de forma y de fondo, que habrá que erradicar antes o después: la pena de muerte, la planificación centralizada, el paternalismo estatal y autoritario, etc. Pero el saldo es claramente favorable a la revolución, sin ninguna duda.

Un saludo.

Ruth dijo...

Parece que intenten hacernos sentir culpables por admirar la labor de una persona a pesar, de como dices, sus defectos, sus métodos.

El diseño gráfico (es una forma de hablar, que no se enerve el gremio), ha contribuido a vaciar la imagen, la persona de todo significado.

La hija de un industrial local lucía un bolso con la estampa de El Che. Preguntado el por qué dejaba que su hija llevase ese complemento, el tipo respondió: "Qué pasa, es Sandokan". Y conste que no es un chiste.

Ricardo Mella dijo...

Jejeje, pues suena a chiste aunque no lo sea, eso es lo triste. Sí, por un lado la famosa foto del Che ha contribuido a darle a conocer a todo el mundo (menos al industrial que mencionas), pero por otro también ha contribuido a mitificarle y convertirle en un mero icono vacío de significado político profundo.

Un saludo y gracias por tu comentario, Ruth.

Anónimo dijo...

Estoy muy de acuerdo con todo el texto. Tampoco quiero empezar una discusión xD sobre el tema de los cultos a la personalidad -también tan relacionados con el fenómeno religioso o pararreligioso-, pero parece una/otra necesidad humana el disponer de ejemplos de "buen comportamiento", orientativos, de individuos concretos, reales en primera instancia, en circunstancias determinadas (seguramente relacionada con nuestros sistemas de aprendizaje). En general, valorar las cosas siempre dependerá de los baremos que uno maneje, creo que para los que leemos este blog estaremos más o menos de acuerdo en que el sistema político cubano actual tiene un balance positivo, yo personalmente prefiero no hablar del sistema en sí, que en la escala histórica es algo más efímero que otras cosas, sino de logros sociales "a pesar" de esto o lo otro, y qué aspectos han favorecido esos logros y cuáles otros los han estorbado. Habrá que ir a ver la película... (Fdo. escritor compulsivo)

Ricardo Mella dijo...

Bueno, yo creo que sí se puede hablar de "sistema", puesto que el sistema cubano (socialismo) pretende ser un sistema distinto al habitual. Por lo demás tienes mucha razón.

Sí, te recomiendo ver la peli.

Un saludo, gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

Imagínatelo cagando...

Ricardo Mella dijo...

Sí, eso tampoco lo había pensado ;)

Corocota dijo...

Qué reflexión tan lúcida, Ricardo.
Un abrazo

Ricardo Mella dijo...

Muchas gracias, Corocota, y bienvenida al blog.

Un abrazo, espero verte más por aquí.

Joseca dijo...

A mi juicio lo importante no es tanto lo que en realidad fue el Che sino lo que significa su figura.

En ese sentido divergo un poco de tu planteamiento y considero que la mitificación de esa figura sí ayuda al planteamiento de escenarios de cambio.

Por supuesto no hay que perder la vertiente histórica del personaje, pero para mi lo verdaderamente significativo de personajes que como él trascienden su propia realidad es la capacidad que tienen, pasados los años, de convertirse en un referente.

Un saludo Ricardo para ti y otro para Corocota.

Ricardo Mella dijo...

Sí, estamos de acuerdo en que el referente del Che debemos tenerlo presente. Pero no tanto su figura y su personalidad (que dudo que realmente tengan una importancia práctica) como sus ideas, pensamientos y contribución a la revolución y la izquierda en general.

El problema surge cuando ese referente se mitifica, llegando a adquirir más protagonismo su personalidad que sus ideas, u olvidando los errores o fallos que pudiera tener y de los que deberíamos aprender también. La mitificación además desmoraliza al pueblo y le hace creer que su salvación sólo vendrá de manos de unos genios o héroes como el Che, olvidando así el hecho de que sólo el pueblo puede salvarse a sí mismo.

Una vez vi una frase (aplicada precisamente al Che) que venía a decir algo así como: "Por tener demasiado presente el pasado, hemos dejado pasar el presente." Pues eso.

Un saludo, Joseca, me alegro de verte por aquí.