24 noviembre 2007

Consumismo esclavo

"Hoy en día, vivimos en la era ‘low cost’. La fórmula del éxito es simple: lanzar una segunda marca con un producto y/o servicio similar, pero a un precio mucho más asequible. De esta manera, los clientes antiguos siguen fieles a la marca original, a la par que se suman otros nuevos. Todo esto tiene un doble fondo del que no todos somos conscientes. Por un lado, ayuda a acercar las distancias entre las clases sociales, ya que cualquier persona puede vestir como quiera sin que nadie le juzgue por llevar una determinada marca o prenda. Pero, por el otro, potencia el consumismo al que estamos sometidos socialmente, ya que mucha gente pretende consumir lujo, pero sólo unos privilegiados pueden permitírselo. Así pues, ¿podemos concluir que el fenómeno ‘low cost’ nos beneficia? ¿O nos perjudica? (JOSÉ MIGUEL SEVILLA CARRASCO, Viladecans, Barcelona.)

Pues, si me pregunta a mí, diría que opción B. Si dejáramos de consumir, el sistema se colapsaría. Yo sigo usando la misma máquina de escribir desde hace más de 20 años. Sin embargo, este ordenador debe de ser el sexto que compro, y cada vez me sale más barato. Y dura menos, claro: se llama obsolescencia programada. Fabricar una nevera que dure 50 años es una verdadera traición, un infame sabotaje que perjudicaría el fundamento mismo de la sociedad: frenaría el consumo, impediría que cambiáramos de coche cada cinco años y de chaqueta cada invierno. Así no vamos a ninguna parte, como usted comprenderá. Tenemos que seguir trabajando para seguir consumiendo, y además eso es lo único que de verdad nos hace más felices y más libres: la posibilidad de poseer un móvil aún más pequeño y con cámara de fotos, ¿a que sí?

Los ricos de verdad serán muchas cosas, pero idiotas del todo no son. Una camisa parecida a la que llevan no les va a engañar, se lo aseguro. Tienen esa cualidad tan sorprendente que Monterroso ya detectó en los enanos: se reconocen entre sí a simple vista. Para eso, han inventado la distinción, que no es más que una forma de distancia; es decir, de mantenernos a distancia a los demás.

Recuerdo haber leído en Gibbon que se discutió en el Senado romano la posibilidad de uniformar a los esclavos. Al final, decidieron que era demasiado peligroso porque si llevaban uniforme, ellos mismos se darían cuenta de cuántos eran: acabarían rebelándose. En mi opinión, eso es el low cost: no somos unos desgraciados, tenemos nuestro móvil, nuestra pantalla de plasma, muebles de Ikea y ropa de Zara. Los bancos, esos filántropos, nos ayudan a comprar una casa, un coche o un ordenador. ¿Qué más queremos? ¿De qué nos quejamos? No somos esclavos: podemos ir vestidos como los ciudadanos libres." (Rafael Reig en Cartas con respuesta, visto en Escolar.)


Rafael Reig da en el clavo: el motor de nuestra sociedad es el consumo. Se trabaja para poder adquirir artículos de consumo, al tiempo que el trabajo produce precisamente esos mismos artículos. Ese proceso es la base de nuestra economía y el que enriquece a las élites mientras que esclaviza al resto, sin que los esclavos seamos conscientes de nuestra condición.

Ni siquiera nos damos cuenta de la enorme cantidad de deseos y necesidades que nos son creadas artificialmente con el fin de potenciar aún más el consumo; la publicidad está por todas partes, acaparándo cada vez más espacios urbanos, televisivos y, sobre todo, mentales. Cada año las navidades son adelantadas y cualquier fiesta se traduce, esencialmente, en consumo frenético. Pero el gran triunfo de la publicidad (que pertenece, como la propaganda política, a la gran industria de las relaciones públicas nacida a principios del siglo XX) es, sin duda, haber conseguido instalar en las mentes la absurda idea de que la felicidad y la realización humana residen en la capacidad de consumo. La calidad de vida, pues, ya no es entendida como la que garantiza una buena educación, una sanidad de calidad o un espacio libre de contaminación. Tampoco se busca una mayor extensión de nuestro tiempo de ocio, o de potenciar nuestras relaciones como humanos. Por el contrario, la "calidad de vida" actual se traduce en tener un coche mejor y más nuevo, una vivienda en propiedad, un armario bien provisto de la mejor ropa, y por supuesto la capacidad de conseguir cuantos artículos de consumo "necesitemos", aunque no dispongamos ni del tiempo ni de la calma necesarios para "disfrutar" de ellos.

El enigma sigue siendo hasta cuándo podremos continuar dentro de esta espiral de esclavismo y consumismo sin que nos demos cuenta del vacío que llena nuestro estilo de vida.



8 comentarios:

CresceNet dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Ruth dijo...

Yo estoy en el paro y cobro quinientos euros al mes. Con eso cubro mi parte de gastos comunes, me queda algo para algún que otro café y me paso el día en Internet. No necesito más. Ojalá pudiera tirarme así toda la vida.

Yo soy feliz, la sociedad me ve como un parásito y el Estado me coacciona para que acepte trabajos denigrantes que no responden a mi perfil y que me garantizan una precariedad laboral eterno y asfixiante.

Ricardo Mella dijo...

Yo en cambio trabajo como teleoperador, por poco más de 700 euros brutos al mes, aunque lo cierto es que mi trabajo (atención al cliente en una compañía eléctrica) resulta bastante estimulante (al menos para lo que es un trabajo de teleoperador al uso). Y sin embargo, te aseguro que si pudiera haría lo mismo que tú. Lo que sucede es que yo he sido más "parásito" que tú y no he cotizado lo suficiente como para tener derecho a subsidio de desempleo.

Anónimo dijo...

Lo que sois los dos es un par de vagos que se piensan que por escribir sobre cosas que les parecen injustas ya esta todo hecho, por si lo sabeis por suerte o por desgracia para cualquier cosa hace falta dinero es asi de triste pero lo es.

Lo que me parece lamentable es que digais que con tener mis gastos cubiertos me vale, que pasa que no os gustan hacer cosas con vuestras parejas si es que las teneis que pensais vivir siempre de vuestros padres por que vamos sinceramente si con 500 y 700 pavos al mes vivis de manera independiente chico decirme como lo haceis que me apunto en serio.

Ricardo Mella dijo...

Menudo troll estás hecho...

Anónimo dijo...

Vaya dos parasitos de la sociedad...
La mitad de España trabajamos para la otra mitad, y encima os creis mejores por escribir estas cosas, e ir de independientes por la vida, no sois independientes y sois la misma mierda que somos el resto del mundo, solo que teneis mas cara del resto del mundo.
Me parece muy bien si pensais de esa manera, pero por favor... no vayais dando lecciones de algo que no sois...

Icue dijo...

Acabo de terminar de echarle un ojo al "Debate" y antes de tomarme unas vacaciones internaúticas comentar quiero:

Informo a todo aquel que esté pensando en "regalarle" otra "nómina" a un banco a cambio de una casa, que la obsolencia programada también afecta a las nuevas viviendas a pesar del nuevo CTE y que una vivienda de segunda mano que tenga por ejemplo 20 años no durará más de 40 o 50 antes de que la tiren (sí, me direis lo del valor del suelo, pero eso está por ver). No os hagais esclavos de los bancos, que el alquiler no es tan malo. Comprad sólo si podeis pagar en menos de 15 años o a "tocateja", aunque creo que esto último es muy difícil, ya que de un tiempo a esta parte a desaparecido la clase media a costa de un mayor enriquecimiento de los mal llamados "ricos". Os lo dice alguien que por suerte podría pagar una hipoteca a 30 años de un piso de 100 m2 y ha otado por el alquiler. Tiene sus ventajas, pero para verlas hay que cambiar el chip consumista y esa mentalidad absurda de tener una propiedad a toda costa.

Saludos Ricardo y recuerdos a "Orgasmo G"

Ricardo Mella dijo...

Pues yo sigo en casa de los papis, Icue, y ya veremos si me independizo a corto plazo. Un saludo y gracias por tu comentario. Nos vemos, cuídate.