16 julio 2007

La solución es una verdad incómoda

En la campaña lanzada por el PP contra Zapatero a cuenta del malogrado proceso de paz y de la negociación con ETA, se han lanzado toda clase de acusaciones contra el presidente del gobierno español, incidiendo sobre todo en una presunta “rendición” del Estado ante la organización armada vasca, que nunca llega a ser explicada de manera detallada a la ciudadanía española. Se habla, sí, de la excarcelación de De Juana Chaos, de una presunta inactividad de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado durante el alto el fuego de ETA o de la legalización (o mejor dicho: de la “no ilegalización”) de ANV. E incluso se menciona la espeluznante “entrega de Navarra a ETA”. Pero nada más.

Sin embargo, cualquier persona mínimamente informada sabe que las reivindicaciones políticas del mundo abertzale (y por tanto de ETA) giran en torno al derecho de autodeterminación del pueblo vasco. La organización armada siempre ha afirmado que su propósito no es sino garantizar tal derecho, y que la garantía del mismo por parte de los estados español y francés conllevaría la desaparición automática de la organización. Es obvio, pues, que un Estado que se “rinda” ante ETA deberá respetar el derecho de autodeterminación del pueblo vasco, esto es, la libre decisión de éste sobre su futuro estatus político. Y eso es exactamente lo que hizo Rodríguez Zapatero en el Congreso el 29 de junio de 2006 al afirmar: "Los ciudadanos de Euskadi disfrutan del mayor autogobierno que han tenido nunca en su historia con el Estatuto de Gernika, elaborado al amparo de la Constitución de 1978. Decidieron, los ciudadanos vascos, libremente su futuro. Desgraciadamente ha persistido la violencia, la coacción y el terror. Tenemos la oportunidad de poner fin a esa situación, y desde los principios del pasado, desde los principios democráticos, les digo que el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente, respetando las normas y procedimientos legales, los métodos democráticos, los derechos y libertades de los ciudadanos, y en ausencia de todo tipo de violencia y coacción."

He aquí una prueba evidente de la rendición de ZP ante ETA, y curiosamente es desconocida por la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles, incluyendo a los votantes del PP, dado que este partido, misteriosamente, ha renunciado a explotarla en ese sentido. Y esa es la gran incógnita que se nos plantea: ¿por qué el PP no desea aprovecharse de esa gran muestra de deslealtad de Zapatero para con España? ¿A qué espera Rajoy para desvelar el malvado plan de ZP para reconocer la libertad de decisión del pueblo vasco, tal y como reclaman los pérfidos etarras desde hace años?

La razón es tan siniestra como evidente: el PP sabe de sobra que el conocimiento del ciudadano español medio sobre el conflicto vasco es prácticamente nulo, que sólo conoce del mismo lo que le toca más de cerca, esto es, la violencia que ejerce ETA en el conjunto del Estado. En tal contexto, el españolito de a pie no suele reflexionar sobre las aspiraciones y reivindicaciones de los “terroristas”, pero muchos creen que la organización armada pretende imponer la independencia forzosa del pueblo vasco, pasando incluso por encima de éste. Otros van aún más allá y creen que ETA intentaría sumir en el terror a esa futura Euskadi independiente. En realidad, no hay tantos que sepan que ETA simplemente reivindica el reconocimiento del derecho de autodeterminación del pueblo vasco.

Si a los españoles se les explicase la verdad, muchos no entenderían la intransigencia del Estado español en este asunto. No hablamos de una independencia forzosa, ni siquiera de un referendum a corto plazo. Se trata sólo de que el Estado regule de manera legal el derecho del pueblo vasco a decidir su futuro, algo reconocido internacionalmente incluso en varios tratados firmados por España. Se trata de un derecho democrático, lo exija ETA o no, y gran parte de la resistencia del Estado a reconocerlo desaparecería si el conjunto de la ciudadanía comenzase a conocerlo. De ahí el miedo del PP a tocar siquiera de refilón ese tema. No es conveniente que los españoles conozcan esas circunstancias, sólo deben saber que ETA mata mucho, que el Estado español es muy democrático y que los terroristas pretenden que el País Vasco absorba a Navarra (afirmaciones que serían también muy discutibles).

El PP, en fin, cree que no es conveniente que el pueblo español conozca las aspiraciones de la izquierda abertzale, resumidas en las siguientes declaraciones de Arnaldo Otegi:

“-Supongamos que efectivamente haya una consulta en el conjunto de Euskal Herria, y supongamos que en Ipar Euskal Herria vota el 10% de los ciudadanos y en Nafarroa Garaia lo hace el 25%, por ejemplo. Para la izquierda abertzale, ¿eso sería suficiente?

-Con respecto al tema de la consulta, quizás hay algo que no aclaramos de forma suficiente. Nuestro esquema básico es que hay un pueblo con un conflicto que necesita una mesa en la que se alcance un acuerdo. Ese acuerdo tiene que resolver cómo se desarrolla la capacidad de decisión de los vascos, de forma acordada, teniendo en cuenta las diferentes realidades territoriales, la existencia de dos estados, la pluralidad, etcétera. Pero ¿qué hay que preguntar en la consulta? En la consulta hay que preguntar si se está a favor o en contra del acuerdo que hemos suscrito. Para que eso prospere hace falta que en el acuerdo haya al menos una fuerza unionista importante, tanto en el Estado español como en el Estado francés, junto a todo el resto de las que estamos de acuerdo. Y en ese caso no se darían esos porcentajes de participación. Hay que aclarar bien esto de la consulta…

-¿Por qué?

-Porque la primera consulta no es para decidir entre independencia, autonomía, federación… sino para decidir el acuerdo que hemos pactado. Es lo que se hizo en Stormont. Y si hay un gran acuerdo entre las diferentes sensibilidades políticas, eso sale aprobado.”

(. . .)

"-¿Cuánto tiempo pasaría desde el reconocimiento del derecho hasta su ejercicio efectivo?

-Se podrían distinguir dos fases. Hay una primera que entendemos que es el objetivo prioritario, que es el reconocimiento de Euskal Herria como nación y, por tanto, como sujeto de derechos políticos. Con ésta se supera el conflicto político. Y hay una segunda fase, que es la del ejercicio. Está claro que el ejercicio tiene que ser acordado, teniendo en cuenta las diferentes sensibilidades, relaciones de fuerza, culturas políticas… Se debe hacer sobre el acuerdo. ¿Cuándo planteará la izquierda abertzale el ejercicio de ese derecho? Para nosotros, lógicamente, en el momento en que sea una evidencia social, política y popular que la sociedad vasca y el pueblo vasco están preparados y lo suficientemente cohesionados como para dar el salto y construir un estado independiente. Yo no me atrevo a ponerle plazos a eso."
(“Mañana, Euskal Herria”, Iñaki Iriondo y Ramón Sola, editado por Gara).





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