28 mayo 2007

Y sin tamayazo



No es mi intención analizar de manera pormenorizada lo que ha sucedido en las elecciones municipales y autonómicas a nivel estatal, pero no estarán de más algunos breves apuntes: la derecha ha conseguido 160.000 votos más que el PSOE, lo que significa que es muy posible que Rajoy llegue a la Moncloa en 2008. Evidentemente, la estrategia de la eterna rotura de España o de la presunta rendición del Estado frente al terrorismo han calado lo suficiente en el electorado como para seguir utilizándolas en los próximos meses, con más entusiasmo si cabe, como arietes contra el gobierno de Zapatero. Hay pocas excepciones a esta conclusión general: Navarra (donde el nivel de infamias lanzadas por el PP no tiene precedentes), Baleares y Canarias, principalmente; pocas si tenemos en cuenta que estamos hablando de un partido cuyo discurso es prácticamente similar al de la extrema derecha más minoritaria.

Pero hay una región cuyos resultados electorales necesitan de un análisis mucho más profundo, del que yo lamentablemente carezco. Se trata de Madrid, donde Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón han arrasado. ¿Acaso Madrid es facha, como algunos no dudan en afirmar desde ayer? Yo me resisto a simplificar tanto la situación, y quiero creer que en realidad no hemos asistido a una victoria arrolladora de la derecha, sino a una derrota monumental de la izquierda. El PSOE debería plantearse una renovación de sus representantes madrileños y sustituir a esos demagogos que son Miguel Sebastián y Rafael Simancas por otras personas más capaces y honestas. ¿Y qué decir de Inés Sabanés, candidata por IU para la presidencia de la Comunidad, que ha declarado sentirse “optimista” porque su partido ha pasado de 9 diputados a 11 en la Asamblea de Madrid? ¿Optimista cuando tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid van a ser gobernados por la derecha con mayoría absoluta (casi sería mejor decir absolutista) en los próximos cuatro años?

Está claro que en Madrid hace falta un proyecto político decididamente de izquierdas, con propuestas progresistas sobre todo en materias sociales, económicas y fiscales (alguien debería explicar al PSOE que la eliminación de impuestos es una medida de derechas que Aguirre aplica mejor que ellos), que saque de la apatía política a ese sector de la izquierda abstencionista que sólo Aznar, con sus aventuras bélicas, consiguió llevar a los colegios electorales durante los comicios de mayo de 2003 (en Madrid) y los de marzo de 2004 (en el conjunto del Estado).

En cualquier caso, lo más inquietante de lo sucedido ayer es sin duda el evidente mensaje que el pueblo de Madrid ha lanzado a Gallardón y a Aguirre: queremos más obras faraónicas, un Madrid más endeudado, más parquímetros, más zonas azules y verdes, más presión fiscal (desapareciendo a la vez impuestos regresivos como el de sucesiones, por ejemplo), más pasos decisivos hacia la privatización de la sanidad madrileña, y una televisión pública que manipule aún más la información. Ah, y más corrupción urbanística. Todo ello aderezado con unas buenas dosis de vivas a España, por supuesto.

Vive Dios que responderán de manera adecuada a nuestra petición.



PD: Finalmente, en Euskadi y Navarra se consumó el pucherazo.



4 comentarios:

Un Sr dijo...

Como ya te dije ayer, totalmente deacuerdo, putos fachas

Ruth dijo...

Si Zapatero quiere seguir en la Moncloa, necesita que se firme la paz. Como no lo consiga, adiós muy buenas.

Coincido plenamente contigo, Ricardo, en que el triunfo del PP es una derrota con mayúsculas de la izquierda, pero de toda la izquierda, no sólo del PSOE. Muy bueno tu análisis.

marraskilo dijo...

La reflexion que haces sobre la tactica del pp, no estoy totalmente deacuerdo contigo, segun algunos lideres populares la campaña de crispacion no ha salido todo lo bien que esperaban y por tanto habran de analizar lo sucedido de cara a las generales, por otro lado tambien han dicho que los lugares donde han sido mas radicales la tactica ha salido realmente mal y que habran de ser mas moderados.

Ricardo Mella dijo...

Sr: Eso.

Ruth: Si te refieres al proceso de paz, creo que podemos ir despidiéndonos de él.

Marraskilo: Ya he comentado que en Navarra la jugada les ha salido así de mal precisamente porque el PP llevó sus "tácticas" a extremos delirantes.