13 diciembre 2006

Representación política

¿Hasta qué punto es justo un determinado sistema electoral? Siempre que sale a la palestra este debate, se menciona el “sistema proporcional” D´Hont, que favorece a los partidos más votados en perjuicio de los partidos pequeños. El sistema D´Hont es el chivo expiatorio de la democracia española, al que la clase política nacional alude enseguida para intentar explicar las tremendas injusticias que se cometen en el terreno de la representatividad de los ciudadanos.

Sin embargo, lo cierto es que multitud de países usan el sistema D´Hont sin que se den los enormes contrastes electorales que existen en España. En realidad, las injusticias que genera aquí el sistema son más graves debido a la circunscripción electoral por provincias, es decir, la distribución por provincias de los 350 diputados del Congreso. Este método electoral funciona de la siguiente manera: a cada una de las 50 provincias españolas le corresponde un mínimo inicial de dos diputados (excepto Ceuta y Melilla, que eligen un diputado cada una). Los restantes 248 diputados se reparten entre las 50 provincias en proporción a su población.

Con arreglo a dicho sistema, el Congreso de los Diputados quedó configurado en las últimas elecciones generales así:

PSOE: 10.909.687 votos y 164 diputados.
PP: 9.630.512 votos y 148 diputados.
CiU: 829.046 votos y 10 diputados.
ERC: 649.999 votos y 8 diputados.
PNV: 417.154 votos y 7 diputados.
IU: 1.269.532 votos y 5 diputados.
CC: 221.034 votos y 3 diputados.
BNG: 205.613 votos y 2 diputados.
CHA: 93.865 votos y 1 diputado.
EA: 80.613 votos y 1 diputado.
Na-Bai: 60.645 votos y 1 diputado.

Sin duda, lo más llamativo de estos resultados es el caso de IU: siendo la tercera fuerza más votada y recibiendo casi medio millón de votos más que CiU, obtuvo sin embargo la mitad de representantes que éste. Tengamos en cuenta, además, que un partido político que es votado sólo en una única comunidad autónoma, como es CiU, aparece como el tercer partido más representado en el Congreso, mientras que IU queda en un modestísimo sexto puesto.

Esta anomalía se debe, como decíamos, a que los diputados españoles son elegidos mediante circunscripción provincial, y no nacional. Para entendernos, IU recibe pocos votos en muchas partes de España, mientras que CiU recibe muchos votos en una parte muy concreta de España.

La idea de la circunscripción provincial surgió durante la Transición para fomentar el bipartidismo y perjudicar a los partidos pequeños, normalmente de carácter izquierdista. Por ejemplo, en 1979 el PTE (Partido del Trabajo de España) obtuvo casi 200.000 votos y ningún diputado; el PSOE histórico obtuvo 133.000 votos y ningún diputado. La ORT ganó 127.000 votos, pero tampoco consiguió ningún diputado. Sin embargo, la UCD obtuvo un diputado por cada 37.000 votos, y el PSOE por 45.000.

Por supuesto, no solamente se quedaron en la cuneta partidos tan relativamente insignificantes como los mencionados: en 1993 la circunscripción por provincias logró acabar con el CDS (a pesar de los 414.000 votos que obtuvo entonces) y con Los Verdes (con sus más que respetables 185.000 votos). Es, al fin y al cabo, lo que previsiblemente le acabará ocurriendo a IU en un par de legislaturas. Para algunos no es una sorpresa si tenemos en cuenta que el perjudicar al PC (por entonces también la tercera fuerza más votada) fue uno de los motivos fundamentales que se manejaron durante la Transición a la hora de instalar la mencionada circunscripción por provincias.

Otra motivación de los ideólogos del sistema electoral fue reforzar el voto rural, normalmente tendente hacia los partidos de derechas. En efecto, el sistema electoral español otorga una representación excesiva a las provincias menos pobladas, al contrario que a provincias como Madrid o Barcelona, tradicionalmente de voto progresista. Suele decirse que el voto de un soriano (Soria es la provincia más sobrerrepresentada) equivale al voto de cuatro madrileños.

Algo muy parecido se ideó también para, por ejemplo, el Parlamento vasco, cuyos 75 diputados son aportados a partes iguales por cada una de las tres provincias, dándose así la curiosa circunstancia de que Álava (con sus 300.000 habitantes de voto tradicionalmente españolista) elija el mismo número de diputados que Guipúzcoa (con 690.000 habitantes) o Vizcaya (1.200.000 habitantes).

7 comentarios:

Soyco dijo...

Hola, me parece muy interesante el estudio de estas desigualdades representativas en democracia.
Después de las últimas elecciones generales hice algunos cálculos sobre circunscripciones y la ley D'Hont usando los resultados que pude encontrar en la web del ministerio. Reconozco que los cálculos fueron poco rigurosos, pero no disponía de mucho tiempo. Además, desconzco cuál es el porcentaje umbral a partir del cuál un partido puede participar en el reparto de escaños. Sin embargo, recuerdo que mi conclusión era diferente a la tuya, esto es, la ley D'hont perjudicaba más que las circunscripciones (yo me quería demostrar a mí mismo que era al revés).

Desde entonces vengo pensando que es una combinación de ambas cosas lo que termina con el reparto injusto de escaños y perjudicando a los partidos minoritarios.

Me gustaría que pudieses explicar más a fondo el porqué un voto de Soria equivale a 4 de Madrid (algún ejemplo creo que serviría).

Por último, resaltar algo que me parece también muy importante: el número de ciudadanos que representa cada diputado.

Con los datos de este artículo tenemos que:
1 diputado del PSOE representa a (más o menos) 66.522 ciudadanos;
1 del PP a 65.071 ciudadanos;
1 de CiU a 82.904;
1 de ERC a 81.250;
1 del PNV a 59.593;
¡¡ 1 de IU a 253.906 !!;
1 de CC a 73.768;
¡¡ 1 de BNG a 102.806 !!;
1 de CHA a 93.865;
y 1 de EA a 80.613.

Con estas diferencias, ¿cómo pueden considerarse equivalentes los votos de los distintos diputados?
Evidentemente el reparto de escaños es doblemente injusto.

Muchas gracias, Ricardo.
Buen artículo.

Ricardo Mella dijo...

Bienvenido, Soyco, y muchas gracias por tu comentario.

Estoy de acuerdo contigo en que la Ley D´Hont ha sido una arma fundamental a la hora de laminar a los partidos pequeños, casi tanto como la circunscripción por provincias. Sin embargo, la desaparición de partidos tan importantes como el CDS (con 400.000 votos en las elecciones del 93) sólo se consigue con ésta.

Gracias por tomarte la molestia de hacer esa lista, con la que podemos comprobar aún mejor la injusticia del sistema electoral. Yo soy más bien de letras, así que no se me dan bien esas cosas.

En cuanto al ejemplo que pides, lo que haré será profundizar aún más en el ya expuesto: Soria tiene un censo electoral 54 veces menor que Madrid, y dispone de 3 diputados; Madrid, en cambio, dispone de 34 diputados, por lo que un soriano vota por casi 5 madrileños.

Un saludo.

sua dijo...

Hola amigo!!en esta ocasion no escribo para comentar ninguno de tus articulos en concreto.Simplemente,acabo de conocer tu blog,me resulta muy interesante.Nada mas que animarte a que sigas escribiendo.Debido al huracan de ideas difusas que azota mi mente ultimamente,no me veo en condicion aun de rebatir tales o cuales ideas como las tuyas!Pero en este afan de recaudar opiniones distintas e ideas,creo que me seran de gran utilidad tus articulos.En fin,enhorabuena por tu blog,y hasta otra ocasion.

Ricardo Mella dijo...

Muchas gracias y bienvenido, sua. Espero que mi blog te sirva para disipar en lo posible ese huracán.

Soyco dijo...

Gracias Ricardo, queda aclarado el desequilibrio entre el poder del voto en Soria frente al voto en Madrid.

Entonces, eso de "una persona un voto" resulta que también es mentira. ¿Hay alguna verdad en esto de la democracia representativa?

Por cierto, proponer listas abiertas también podría ser un ligero avance.

Ricardo Mella dijo...

De hecho, Soyco, es más que discutible que nos encontremos en una democracia.

En cuanto a las listas abiertas... Sería un avance enorme, pero no para mitigar los efectos de la Ley D´Hont o la circunscripción por provincias, sino para anular el enorme poder que ejercen las cúpulas de los partidos en éstos.

Un saludo.

Anónimo dijo...

¿Cómo queda la comparativa respecto a Andalucía, la autonomía con mayor población de España? Me da a mi que el voto de un andaluz cuenta una mierda respecto al resto...