11 octubre 2006

El humanismo cristiano de HazteOir

Supongo que a estas alturas todo el mundo conocerá (o al menos le sonará) la organización HazteOir. Se trata, según afirma su propia página web, de una organización "humanista de carácter cristiano" nacida para intentar influir en las decisiones políticas españolas. Y para comprobar ese profundo humanismo cristiano nada mejor que pasear por el foro de su web, donde encontramos temas tan sumamente interesantes como el hecho de que en Sitges se inaugure la primera escultura dedicada al colectivo gay, consistente en un triángulo invertido de color rosa. El primer comentario curioso lo aporta un sujeto que opina que "lo de invertido me parece de lo más apropiado teniendo en cuenta a los sujetos a los que se pretende homenajear".

Efectivamente, a juzgar por las opiniones contenidas en dicho foro podría decirse que los integrantes o simpatizantes de HazteOir están en contra de la homosexualidad. De hecho, la califican de "aberrante" y condenan su difusión: "Objetivamente las practicas homosexuales son aberrantes y contrarias a la naturaleza humana. En el Levítico se dice que el hombre que yace con otro hombre como si fuese una mujer comete abominación". Dejando aparte que en el Levítico se dicen muchas más cosas (como que la carne de cerdo es impura y no debe comerse o que la mujer que tenga la regla tendrá que sacrificar dos pichones), ¿alguien sabría decirme exactamente en qué consiste eso de "abominación"?

Pero claro, aquí se plantea el debate: si la homosexualidad es pecado... ¿significa que el homosexual es un pecador y por tanto hay que condenarlo? Suerte que hay un participante en el foro que da con una respuesta, digamos, "diplomática" a esta pregunta: "el homosexual que no puede sustrarse a su tendencia sabiendo que no es acorde con la naturaleza humana y con el plan de Dios debería evitar la práctica homosexual. En este caso no es culpable. Otro caso son los gays que vemos un día sí y otro también haciendo apología de una conducta desordenada como es la homosexualidad, por no hablar de lo del monumento. Esto sí que es una abominación" (otra vez con la dichosa "abominación").

Así, sólo los homosexuales que no se esconden y que están orgullosos de serlo irán al infierno, según los participantes en el foro de HazteOir. Desde este punto de vista, en efecto, el día del orgullo gay es la Gran Abominación, aunque otro participante tiene una óptica sobre ese asunto mucho más racional: "si no existe el orgullo alcohólico no sé por qué tiene que darse el orgullo gay".

Pero no vayamos a creernos que los participantes de dicho foro afirman alegremente, sin argumento alguno que lo sustente, que la homosexualidad es una enfermedad, como pueda serlo el alcoholismo o el cáncer. No, en absoluto, ni mucho menos. Para defender sus tesis cuentan con demostraciones lógicas y 100% científicas, como la que sigue: "La homosexualidad nunca será algo normal. Sólo hay que mirar los cuerpos del hombre y la mujer para saber que el complemento es hombre-mujer, no hombre-hombre o mujer-mujer".

Pero lo peor de todo este asunto no es que exista algo tan aberrante como la homosexualidad, o que la practiquen sin remordimiento ninguno tantos millones de personas en el mundo, sin ni siquiera darse cuenta de que es una enfermedad sin cura conocida (dejando aparte los métodos revolucionarios del afamado doctor Aquilino Polaino). No, lo peor de todo eso es que además se trata de una moda moderna: "Y muchos homosexuales no nacen, se hacen, sí, aunque parezca extraño. A lo sumo uno puede nacer con predisposición a las personas del mismo sexo, pero no que nazcamos homosexuales directamente".

En principio, no me preocupa que las personas que tienen este tipo de "pensamientos" pululen por las calles y nos los crucemos a diario. Lo realmente serio es que comiencen a organizarse y a militar políticamente, ya sea en Hazte Oir o en otro tipo de organizaciones afines al PP. Y no sólo eso, sino que comiencen a ser la vanguardia de la oposición al gobierno y los máximos organizadores y participantes de las numerosas manifestaciones que son jaleadas desde los medios de comunicación más derechistas (COPE, El Mundo...).

En otros países, simplemente, los homófobos tienen más vergüenza.

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